No deseo otra cosa que hundir mi rostro en tu regazo, sentir tu mano sobre mi cabeza y permanecer así hasta la eternidad

Franz Kafka (via cafeypoesia)

Ella era así, podía reír frente a todos y llorar al estar solas, podía acercarse fácilmente en las personas y no confiar en ellas , podia mirarte a los ojos y mentir con su mirada.

(via dolor-mata-dolor)